domingo, enero 27, 2013

Cataluña, un nuevo estado de Europa




11 de Septiembre de 1714. Una fecha bastante lejana a la cual conviene remontarse por unos momentos si queremos entender el ADN del problema catalán actual. En esa fecha, hace casi trescientos años, la ciudad de Barcelona fue vencida y ocupada por las tropas del ejército borbónico y el nuevo rey Felipe V eliminó todos los derechos de los catalanes mediante el Decreto de Nueva Planta, a partir del cual se fundaba una España centralista y centralizada al modo de la Francia del Rey Sol, del cual el nuevo monarca español era nieto.
Esta sangrienta derrota del pueblo catalán, que aspiraba a mantener sus leyes y sus fueros, ha quedado permanentemente fijada en la memoria colectiva hasta el punto en el que su fiesta nacional, la Diada, se celebra precisamente el once de setiembre; no por un afán masoquista de recordar la derrota, sino por la necesidad de mantener vivo el recuerdo que Barcelona (y Catalunya con ella) fue bombardeada, sitiada y vencida "manu militari" por el enemigo, y que el pueblo catalán no quiere olvidar ni su libertad ni su soberanía. 
Esta derrota ha dejado un sabor amargo en la inconsciencia colectiva de los catalanes que nunca, a lo largo de estos tres siglos, se ha disipado. Hay que añadir también que nunca, o casi nunca se han dado razones para el olvido desde el poder central español.
Catalunya, pues -invadida y "españolizada" por los Borbones, bombardeada de nuevo por el general Espartero el  siglo XIX, reprimida e humillada por Primo de Rivera y por el general Franco, que prohibió todas las manifestaciones indentitarias por mínimas que fueran, y que con la ayuda de la Gestapo fusila al Presidente de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys, en el 1940- ha querido conservar tercamente sus raíces como eje vertebral de esta resistencia, la conservación de su lengua y de su cultura. Una lengua y una cultura que ya poseen su Siglo de Oro en el s. XIV, con autores como Ausias March o Joanot Martorell (estudiados en todas las universidades importantes del mundo) y que se ha ido manteniendo y ensanchando hasta nuestros días hasta tal punto que gracias a la apertura democratizadora de la Constitución del 1978 y al increíble empecinamiento de los catalanes, existen todo tipo de publicaciones en nuestro idioma, teatros, canales de televisión, y el catalán es el idioma vehicular para todos los chicos y chicas que estudian en nuestro país, inclusive los alumnos procedentes de otros lugares de España y del mundo.
Es innegable que, desde la muerte de Franco, Catalunya ha vivido su período mas considerable de autogobierno y retorno a una cierta normalidad identitaria pero pese a esto, no ha sido suficiente.
Catalunya quiere seguir avanzando en su proceso de reconstrucción nacional y su entonces Presidente, el socialista Pascual Maragall propone, en el 2006, un nuevo Estatuto de Autonomía que contempla aspectos importantes como por ejemplo la gestión fiscal, que no estaban regulados en el anterior Estatuto del 78. Éste, que el pueblo catalán aprueba en referéndum y que las Cortes españolas aceptan en su Parlamento, es denunciado por el Partido Popular en el tribunal Constitucional; después de cuatro años de inacabables deliberaciones este Tribunal - fuertemente politizado-, con algunos de sus miembros ya jubilados e inactivos, con algunas plazas vacantes sin sustituir para mantener una mayoría política, lo declara INCONSTICUCIONAL en una sentencia que la gran mayoría de juristas del país, como por ejemplo Miquel Roca Junyent (padre de la Constitución española), consideran mas política que no jurídica. 
Se niega a Catalunya su entidad como "Nación", y eso da paso a una relectura restrictiva del concepto de autogobierno y soberanía. Este hecho produce una auténtica oleada de indignación en Catalunya que se expresa en la manifestación de protesta del julio de 2010, que reúne a mas de un millón de personas -con el Gobierno de Catalunya, los partidos y los sindicatos al frente- para protestar contra la sentencia del Constitucional.
A lo largo de estos años y paralelamente a esto han ido aumentando los agravios comparativos en el pago de los impuestos que han llevado a la situación actual, en la cual Catalunya paga al Estado mucha mas cantidad de dinero del que recibe en forma de inversión. Este hecho sitúa a Catalunya como contribuyente neto del Estado español y de Europa, y en cambio la posiciona en la cola de las inversiones en infraestructuras y políticas sociales de España. Esta diferencia es la que los catalanes denominan "expolio fiscal" y llega a la cifra de un 8% del PIB de Catalunya: unos 16.000 millones de euros anuales. Estos datos están avalados por catedráticos de Harvard, de Princeton y de New York como son los señores Mas-Colell, Boix Serra y Xavier Sala-Martín.
Esto provoca que desde Madrid se inicie (sobretodo a partir de la victoria del Partido Popular por mayoría absoluta en el Parlamento español) una auténtica oleada recentralizadora y reinterpretadora del espíritu autonómico. 
Día a día asistimos a los intentos de desmantelamiento del migrado régimen de libertades catalanas -conseguidas siempre democráticamente- con manipulaciones de todo tipo, incumplimientos financieros, alimentación del anticatalanismo en el resto de comunidades autónomas, negación sistemática del déficit fiscal (sin publicar jamás las balanzas), hasta la provocadora frase del actual ministro de Cultura -el Sr. Wert- al Pleno del Parlamento español, en la que afirmó que "se debe españolizar a los niños catalanes" apelando a una reeducación que nos remite a épocas y regimenes felizmente superados.
Y todo esto en un contexto de crisis económica que ocasiona que los recortes en prestaciones sociales y culturales estén cada día más y más presentes. Frente a esta carencia de horizontes económicos y culturales el pueblo catalán se reagrupa civilmente, al margen de los partidos políticos y a través de un organismo transversal y civil (la Asamblea Nacional Catalana), que convoca una manifestación por la independencia. ¿Que día? Naturalmente el once de setiembre. El éxito de la convocatoria es espectacular, multitudinario; un millón y medio de personas llegadas de todos los rincones de Catalunya recorren pacífica y alegremente las calles de Barcelona con una consigna,"Catalunya Nuevo Estado de Europa", y con un solo clamor, INDEPENDENCIA.
En el momento actual la situación es esta: una gran mayoría de catalanes piden la construcción de un Estado propio: frente a esta, o mejor dicho, en contra de ésta, un Estado Central español replica que según la Constitución esto no es posible. Catalunya reclama la misma conducta democrática que el Reino Unido ha mostrado con Escocia o Canadá con Quebec: la convocatoria de un referendo para que el pueblo de Cataluña vote libremente y con claridad si quiere o no la independencia, modificando si es necesario la Constitución, ya que una mayoría democrática no puede ser silenciada por una conjunto de leyes obsoletas y que, por otra parte, ya se han reformado dos veces por imperativos económicos europeos.
El pueblo catalán se encuentra en una situación de indefensión de sus derechos democráticos y nacionales frente a la negativa del Estado español de admitir dicha consulta de la voluntad popular. Es por este motivo que las esperanzas de los catalanes están depositadas en el buen criterio de la UE y en los países democráticos en general para que acojan, respalden y promuevan su derecho mas inalienable: la libertad.

Joan Lluís Bozzo
@espremulla
Actor, Director y escritor 

0 comentaris:

Publicar un comentario