lunes, enero 21, 2013

La declaración de soberanía al Parlamento de Catalunya



El acuerdo entre CIU y ERC ha permitido empezar la nueva legislatura, la décima, que sin embargo no se parecerá demasiado a las legislaturas anteriores.

Los 135 parlamentarios que integran el Parlamento de Catalunya deberán encarar , por decirlo de alguna manera, la legislatura de la libertad. De entrada porque, digan lo que digan los poderes mediáticos conservadores españoles y catalanes, los partidos partidarios de que Catalunya pueda ejercer el derecho de autodeterminación ganaron las elecciones catalanas del pasado 25 de noviembre. Lo que ha cambiado es la perspectiva y el eje divisorio entre los grupos políticos catalanes. Si en el año 1980, cuando comenzó la autonomía catalana, predominaba el eje izquierdas/derechas, en el 2012 el que predomina es, pese a la innegable crisis económica y financiera que está hundiendo el país, el eje nacional. Seguramente es la incidencia de la crisis la que ha acelerado e incrementado el deseo de soberanía de la mayoría de catalanes.

El Parlamento catalán se divide ahora, como se pudo ver en la sesión de investidura del Muy Honorable Presidente Artur Mas, en dos bloques (con todos los matices que uno quiera alegar): por una parte de sitúan los 87 parlamentarios partidarios del derecho a decidir (corresponden a la suma de los grupos de CIU, ERC, ICV-EUiA y CUP) y por otra parte los 28 parlamentarios unionistas (PPC y C's). Entremedio se sitúa el PSC, que se debate entre sus orígenes catalanistas y la necesidad de satisfacer las exigencias jacobinas del PSOE.

Los ciudadanos de Catalunya dudan, a día de hoy, menos que los políticos. Según la encuesta del Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP), la mayoría de catalanes (un 60%) está de acuerdo en que el Parlamento apruebe una declaración soberanista. Un 69% de les encuestados quieren que se acabe convocando un referendo, y en el caso de que el Gobierno Central mantenga su rechazo actual a la consulta, un 62,9% de los catalanes sostienen que se debería celebrar igualmente. Parece ser, entonces, que el pueblo está decidido y desea ser consultado.

Lo que quiero decir es que no deberíamos asustarnos tanto por el griterío de los poderes del Estado y de los mass-media españoles. Al fin y al cabo la lucha por la libertad siempre ha sido un asunto complicado en todo el mundo. Puede que haya quien recule por recibir presiones de todo tipo, será necesario ayudarle para que resista. Y es que el reclamo soberanista es una necesidad - en este aspecto coinciden tanto los partidos moderados como los radicales- para asegurar la pervivencia del bienestar de los catalanes.

La legislatura de la libertad deberá superar muchos obstáculos, el primero de los cuales se debatirá este miércoles al Parlamento de Catalunya. En la votación de la declaración de soberanía que será presentada en la cámara, cada grupo deberá esclarecer hasta que punto dejan de lado la mala política para respaldar a la mayoría de gente que reclamaron un estado propio el anterior 11 de setiembre.

Necesitamos poder celebrar un referendo y que se pueda realizar de manera legal sin renunciar a la esencia: que somos una nación y tenemos derecho a decidir.

Francés


Dr. Agustí Colomines Companys
Profesor de la Universidad de Barcelona
Director de la fundación CatDem



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