miércoles, enero 23, 2013

Los Catalanes tenemos derecho a la democracia


Esta es la semana en la que el Parlamento de Catalunya dará respuesta a los acontecimientos que han convulsionado a la sociedad catalana durante los últimos meses. De hecho, todo cambió con la sentencia del tribunal Constitucional (TC) español del año 2010, en que se cerraba la puerta a un encaje donde Catalunya se sintiera cómoda dentro de España.
La manifestación, con mas de un millón y medio de personas, del anterior 11 de setiembre y los hechos posteriores son la consecuencia, y el Parlamento del país, una vez celebradas las elecciones, debe posicionarse. El resultado electoral no da lugar a dudas de que existe una clara mayoría soberanista en Catalunya, y todas las encuestas indican una mayoría abrumadora a favor de realizar la consulta: concretamente entre el 70 y el 80% de la población catalana quiere poder manifestarse al respecto.
El MHP Artur Mas sugirió que la pregunta podría ser: "¿Desea usted que Catalunya sea un nuevo Estado dentro de la UE? Y la fecha ideal para realizarla seria durante el 2014. ¿Por qué no hacerla coincidir con el referendo de Escocia? Dos posibles nuevos estados europeos de una tacada.
Pero la cuestión es que España no quiere que Catalunya decida por ella misma; lejos del caso escocés o del quebequés, en España no nos quieren ceder la palabra. No entienden que cuando uno llega a la mayoría de edad puede decidir si se va o no de casa. Tanto el Tribunal Constitucional como los partidos españoles principales (PP-PSOE) reiteran que sólo existe un sujeto político: "la soberanía recae en el conjunto del pueblo español".
La cuestión es, entonces, si se debe aceptar -o no- un marco legislativo que no da lugar a otras opciones. Los socialistas catalanes todavía se esfuerzan en encontrar un encaje imposible; su buena fe llevada al extremo les hace afirmar que la clase política española cambiará y aceptará adaptar sus leyes para que los catalanes podamos realizar la consulta. Santa ingenuidad.
La humanidad, para avanzar en el reconocimiento de los derechos humanos, a menudo se ha visto obligada a transgredir  alguna ley establecida ya que no era justa para todo el mundo. Observemos el caso de las mujeres sufragistas, de la independencia de las colonias inglesas o españolas, de los esclavos negros, de los que establecieron la primera República Francesa, de los que hicieron caer el muro de Berlín o del mismo Nelson Mandela. Todos ellos debieron saltarse leyes que consideraban injustas, y este es el camino que emprende Catalunya esta semana. La emancipación pasa por un punto de desobediencia cuando los padres se niegan a dialogar.
Esto es lo que se votará en el Parlamento, la Declaración de Soberanía trata de si los catalanes podemos tener derecho a ser demócratas o no.


Marc Monells



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