sábado, enero 05, 2013

No entender nada


Hace días que le doy vueltas a lo que no puedo dejar de calificar como una nueva provocación del Gobierno español. Las leyes no se improvisan, se redactan durante meses y si se añaden disposiciones finales a toda prisa, el remache se hace más evidente que nunca. El equipo del ministro Wert nos debe considerar realmente ignorantes si cree que no nos damos cuenta de este pequeño detalle y de que el añadido se ha producido justo después de unas elecciones en las que, desde la misma noche del escrutinio, el Partido Popular (partido actualmente en el gobierno español) intenta debilitar el concepto de nación catalana y todo lo que la identifica.
Esta vez, han herido lo más sensible y, a la vez, lo que más apoyo ha suscitado desde antes de la recuperación del autogobierno: nuestra lengua propia.

Desde hace más de treinta años hay un amplio consenso en la defensa del catalán, que no sólo está considerada lengua oficial, sino que a principios de los ochenta todos coincidimos con el término jurídico “propia”, y establecer que el sistema de inmersión de la escuela era una manera de recuperar su normalidad sin separar a los niños por razón de lengua de origen familiar, consiguiendo que fueramos un solo pueblo. El sistema ha funcionado sin problemas, y querer destruir este importante objetivo es no entender el trabajo realizado y cavar un profundo hoyo entre familias.

Si queremos que todos entiendan el catalán, que nadie pueda exigirnos cambiar la lengua cuando la hablamos, si queremos alcanzar la auténtica oficialidad, tenemos que seguir con sistemas de protección especial, porque venimos de situaciones de menosprecio y prohibición y porque es uno de nuestros derechos históricos.
La propuesta Wert es contraria a la Constitución, que obliga a los poderes públicos a proteger y promocionar las lenguas de “sus” territorios. Es contraria al Estatut y a la Carta Europea de las Lenguas. Crear problemas donde no están, violentar consensos y querer retroceder en una normalización que aún está muy lejos de haberse conseguido es no entender nada.

Pensar que nuestro sistema educativo tiene que prescindir de uno de los instrumentos más preciados y alabados en el mundo es no entender nada. Sustituir la escuela catalana por una escuela dual e intentar destruir el sistema de convivencia que nosotros, con el apoyo de todas las fuerzas políticas del Parlamento, hemos decidido tener.
Quien no entienda nada de lo que tiene que gobernar no lo puede seguir haciendo, y el responsable de educación de un estado compuesto, tiene la obligación de conocer los modelos de los que se ha dotado que cada territorio que configuran las naciones históricas, y respetarlos. Si no lo conoce no puede ser ministro y si lo conoce y, a pesar de los buenos resultados, lo quiere destruir, tampoco puede ser ministro.
No puede intentar crear una “comunidad española” en Cataluña y no puede romper nuestra convivencia para debilitarnos como nación. Si lo hace está usando a los niños para objetivos políticos de su partido o ideología y no lo permitiremos. Porque esto ya no sería no entender nada, sería, y es, la dinamitación de nuestro hecho diferencial más sensible: la lengua propia, el catalán.


Sobre la autora de éste artículo:
Consejera (Ministra) de Justícia de Cataluña(2006-2010)
Consejera (Ministra) de Interior de  Cataluña(2003-2006)
Alcaldesa de Mollet del Vallès (1997-2003)

La misma autora publicó en Help Catalonia (edición en lengua inglesa):


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