martes, enero 22, 2013

Queremos votar

Un evento simple pero extraordinariamente importante tendrá lugar en Barcelona este miércoles 23 de enero de 2013: el Parlamento catalán votará y muy probablemente aprobará una Declaración de Soberanía. En esta declaración solemnemente se proclamará que el pueblo de Catalunya es un sujeto soberano político y jurídico, y por lo tanto se establece la base jurídica para el inicio del proceso de autodeterminación de Catalunya.

Casi dos tercios del Parlamento catalán -la gran mayoría- votará a favor de esta Declaración, que establece el derecho de los catalanes a decidir su futuro político sobre la base de cinco principios: la transparencia, el diálogo, la cohesión social, el europeísmo y la legalidad internacional. De esta manera clara, sencilla y transparente, la mayoría surgida de las elecciones del 25 de noviembre del 2012 ejercerá su mandato democrático. Los diputados en el Parlamento catalán votarán para permitir que los catalanes voten en un referéndum para decidir sobre nuestro futuro político.

Lo que ha ido sucediendo en Catalunya durante los dos últimos años no es nada menos que una revolución democrática. Podríamos describir este proceso en largos parráfos y oraciones complicadas, pero al final todo se reduce a este simple concepto: el pueblo quiere votar. Nosotros, los catalanes, queremos expresar nuestros puntos de vista sobre nuestro futuro colectivo; algunos quieren un Estado independiente, otros una España federal, pero sobretodo queremos ejercer nuestro derecho a la democracia colocando nuestro voto en una urna. ¿Qué tiene eso de peligroso?

Los partidos españoles que han creado su propio espectáculo corrupto durante treinta y cinco años están aterrorizados por la revolución democrática y pacífica de los catalanes. El tapiz de mentiras y corrupción que han ido tejiendo durante todo estos años para camuflar los restos podridos de la dictadura de Franco ha sido, finalmente, descubierto. Dirán que su Constitución –escrita bajo la amenaza de los militares y utilizada para restringir la libertad en lugar de fomentarla– no permite este tipo de ejercicio de la libertad; que sólo podemos celebrar un referéndum si los partidos españoles (que se oponen a él pase lo que pase) están de acuerdo con él; que todos los españoles deben votar sobre el futuro de Catalunya; y que la única legalidad que se puede invocar en este asunto es la misma legalidad española que nunca aceptará que votemos sobre nuestro futuro.

Sin embargo, el miércoles los representantes del pueblo cumplirán su mandato democrático y aprobarán una Declaración de Soberanía. Nosotros, el pueblo catalán, somos los únicos dueños legítimos de nuestro propio futuro. Nada nos impedirá el ejercicio de nuestros derechos democráticos. Queremos votar, y votaremos.

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Josep-Anton Fernàndez
@josepantonfdez
Profesor agregado de Estudios catalanes
Universitat Oberta de Catalunya

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