miércoles, enero 30, 2013

Una Catalunya Europea


Cada 11 de setiembre Catalunya celebra su Día Nacional recordando dicho día del 1714 cuando, después de un largo asedio, las tropas borbónicas sometieron Barcelona, como habían ido subyugado en una larga y cruel guerra a la mayoría del territorio de nuestra nación. Poco después la monarquía española derogó la soberanía catalana y sus leyes mediante el Decreto de Nueva Planta.

No conmemoramos una derrota -ningún pueblo lo hace-, recordamos nuestras libertades y como las perdimos en el contexto de una crisis europea y de un período de enfrentamiento entre grandes potencias. Catalunya eligió el bando autracista y el soporte británico y perdió: la deserción de sus aliados generó una agria e infructuosa polémica conocida como "El Caso de los Catalanes" (ya hablé mas extensamente de ello en  Help Catalonia: Heirs of a Defeat)
Aislada, atacada por la coalición hispano-francesa y abandonada a su suerte, Catalunya perdió también su apuesta por una Europa menos absolutista y mas respetuosa con la libertad, con mas futuro de desarrollo económico y social.
Y este año, a la vista del 300 aniversario de aquellos hechos, Catalunya desemboca su Diada en una encrucijada: mantener su estatus dentro de España o dar un paso adelante y, desde la renovada soberanía, reprender un camino en el que se pueda desarrollar libre, social y nacionalmente.
Es bien conocido el ahogo económico en que España ha situado a Catalunya: el déficit fiscal catalán -la diferencia entre lo que cede al Estado en forma de impuestos y lo que recibe en forma de inversiones y atenciones presupuestarias- ha alcanzado año tras año el 10%, unos 20.000 millones de euros.
Un 10% que supera holgadamente el máximo del 4% que marca la Constitución alemana o el 2% que sitúan las de Canadá o Australia.
Un déficit que no sólo significa un claro expolio sino que impide el crecimiento de nuestra economía y las medidas de inversión que necesita nuestra sociedad. Ningún territorio europeo soporta -ni soportaría- esta situación. El déficit catalán, además, ha servido durante décadas y décadas para sustentar artificialmente al Estado español, que no ha tomado medidas para desarrollarse estructuralmente sino que se ha engordado con esta artificialidad, llegando al colapso actual que también ha colapsado a Catalunya. 

Durante estos días el gobierno autónomo de Catalunya ha debido pedir un rescate al Estado Central de 5.000 millones de euros, pese a que aportará como mínimo y en plena recesión 16.000 millones al Estado, que todavía le debe cerca de 1.000 millones de euros reconocidos. Situación incomprensible y la vía de provocar una crisis -catalana y española- cada vez mas grave.
Catalunya necesita recuperar su soberanía por dichos motivos económicos -si fuera un Estado no necesitaría ningún rescate ni se encontraría en el paquete de países en crisis preocupante-, pero también para establecer las políticas que garanticen su cohesión, para no retroceder en los avances alcanzados en el estado del bienestar, para poder mantener su lengua y su cultura, amenazadas como hacia tiempo que no se veía por parte de un gobierno español en manos de aquellos que nunca han querido condenar la dictadura de Franco...

Este 11 de setiembre el pueblo de Cataluña expresará su elección. Europa -la Europa del Caso de los Catalanes, la Europa que nos dejó 40 años en manos del fascismo- nos debe, también, la libertad. Pero no solamente por esto, Europa necesita unos territorios cohesionados, emprendedores, creativos, que puedan ser los motores de sus regiones, para tirar adelante desde su propio cruce. Y Catalunya puede serlo, quiere serlo. Lo será. Es por esta razón que debemos explicarnos mas y mejor internacionalmente. Europa y  el mundo entero debe tener la oportunidad de escucharnos.



Josep Bargalló Valls @josepbargallo
Ministro de la presidencia de Cataluña 2004-2006
Ministro de Educación de Cataluña 2003-2004
Concejal en el ayuntamiento de Torredembarra (1995-2003)
Presidente del  Instituto Ramon Llull  (2006-2010)

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