viernes, enero 25, 2013

Zarpamos

El Presidente Mas, a la salida de la firma del Pacto por la Libertad con Oriol Junqueras, identificó el momento político: zarpamos. En el discurso de toma de posesión se refirió a las dificultades que una empresa de esta envergadura tenia, sobretodo porque era en una superación del statu quo.

Coincido. La gente de Catalunya se expresó en la calle, con un millón y medio de personas, y en las urnas, con dos millones favorables a ejercer el derecho a decidir y a avanzar hacia un Estado propio. Y no lo realizó por ningún aventurismo infantil, romántico o manipulado por las perversas élites nacionalistas que mienten a la población y adiestran a niños en los colegios. Lo han hecho porque las clases medias y trabajadoras, hasta hace poco alejadas del soberanismo, han percibido los nefastos efectos de ser español en Catalunya.

Confiscados porque pagan unos impuestos muy por encima de los servicios que les presta el Estado; gobernados por ineficientes burócratas que toman decisiones en función de prejuicios políticos; excluidos por su identidad cultural y lingüística, conscientes de que el marco legal del que se les dotó a la salida del franquismo es utilizado para regresar de nuevo a él.

Es la oligarquía española y sus instrumentos de poder, el Estado centralista, quien con su maltrato nos obliga al divorcio. Un trauma para la parte débil de la pareja, que debe abandonar sin los instrumentos de subsistencia definidos, y con la parte fuerte amenazante y agravando los maltratos.
Pero la tarea de la construcción de un nuevo estado no es solamente para alejarse de los agravios, sino para mejorar todo aquello que no ha funcionado en el statu quo actual; es por eso que se debe realizar con la complicidad del máximo numero de fuerzas políticas y sociales. No se entendería que desaprovecháramos el momento para reestructurar la administración -acercándola a los modelos mas eficientes y transparentes de Europa-, el sistema democrático -minorizando el riesgo de corrupción y aproximándolo a las democracias participativas mas avanzadas- y la pirámide social -injusta comparada con la nórdica, rebajando los extremos entre los que nadan en la abundancia y los que viven en la miseria.
Esto es cambiar el statu quo al que se refería el Presidente Mas. Se deberán superar entonces muchos corporativismos, revestidos de ideologías de izquierda o de derecha, que pretenden que nada cambie. Es un momento en el que, si queremos futuro, tenemos una ocasión única para aprovechar el impulso regeneracionista que significa construir un nuevo país y conseguir que todo el mundo ponga de su parte. 
Aquí es donde se deberá ver la capacidad estadista de los dirigentes políticos y sociales que sepan analizar esta coyuntura extraordinaria y eviten alimentar los impulsos de corto término de sus bases. Aquí es donde se deberá ver la capacidad para resistir y denunciar todas las maniobras que se están realizando en contra de este proceso, desde los despachos o desde las alcantarillas, por una parte del empresariado vinculado a la oligarquía y al servicio del Estado Central; maniobras de golpismo de guante blanco destinadas a suplantar la voluntad expresada en el Parlamento.
Sabemos que habrá resistencias de buena fe, de gente que no lo ve claro o que les duela sentimentalmente la emancipación. Deberemos convencerlos uno a uno. Trabajo para los partidos, para los agentes sociales y para las entidades. 
Sabemos que habrá quien, de mala fe, intentará  reventar la nave para que naufrague o no empiece la singladura. A estos les tendremos que combatir dialécticamente y poner en evidencia ante el pueblo. Necesitamos unidad, calma y perseverancia. En función de la mar o la experiencia de los navegantes podremos hacer travesía directa, de isla en isla o tendremos que seguir el cabotaje. Pero queda claro que zarpamos. 


Josep Huguet Biosca, ministro de gobernación de Catalunya (2004-2010).
Presidente de la Funfación Irla 
Ingeniero industrial





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