lunes, febrero 04, 2013

La mayor operación de solidaridad de la historia

Cuando se cerraron en 2006 las cuentas del segundo periodo de ayudas que la Comunidad Económica europea destinó al estado español, un alto funcionario de la Comisión Europea y un periodista con tres licenciaturas y altos vuelos internacionales, publicaron un libro titulado “La Mayor Operación de Solidaridad de la Historia – Crónica de la política regional de la UE en España”.
En la presentación de la obra (página 9) leemos: España se ha convertido en el país del mundo que históricamente más se ha beneficiado por una corriente de solidaridad proveniente de otros países. Este récord español representa una cifra tres veces superior a lo que supuso el Plan Marshall para todos los Estados beneficiados tras la 2ª Guerra Mundial.

Recientemente, Enric Juliana, Subdirector y corresponsal en Madrid de La Vanguardia y eminente ensayista, se hizo eco de este libro en dos artículos titulados “Tres planes Marshall” y “Ciento treinta euros por cabeza y año”, que constituyen, con el libro referido, una lectura muy recomendable para tomar conciencia de lo que han representado para España los recursos recibidos de Europa entre 1986 y 2006.

Punto de partida

Es necesario situarse en la España de 1986. Han pasado 47 años desde el fin de la guerra civil; 27 del cambio de la miseria autárquica por el “Plan de estabilización” y 14 del tercer “Plan de Desarrollo”. España incorpora a la Comunidad Europea 38,4 millones de habitantes con una renta per cápita equivalente al 68% de la media europea. Es aún un país pobre en el conjunto de los 12 estados miembros. Son prósperos: Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Irlanda y Luxemburgo. Sólo dos países, con poca población (Portugal y Grecia), están por debajo de España.
El Acta Única Europea de 1986 incorpora el principio de cohesión económica y social para hacer posible un desarrollo equilibrado de todos los estados miembros. En enero de 1995 se incorporan tres nuevos socios de buen nivel económico que no alteran sustancialmente los desequilibrios preexistentes. Son Austria, Finlandia y Suecia.

Esta prolongada situación relativa explica el porqué – en aplicación de la estrategia de nivelación definida por la nombrada Acta Única – España se ha beneficiado de tantos recursos durante tantos años.
Posteriormente, las incorporaciones de 12 países de un nivel económico inferior, acaecidas en los años 2004 y 2007, han alterado notablemente la situación. En la Unión Europea de 27 países miembros, España ya no es considerada país pobre. Se ha situado al nivel de la media europea y ya no le toca formular las peticiones vehementes del ex presidente socialista español Felipe González (“el pedigüeño” según el ex presidente popular J.M. Aznar) ni las exigencias chulescas del mismo Aznar (auto considerado la reencarnación del rey Felipe II de Castilla).

Qué ha recibido España de Europa



El exultante libro al que nos hemos referido al principio, nos dice que durante los 20 años que hemos comentado, las ayudas ya superan los 118.000 millones de euros. Adevertimos, de todos modos, que en esta cifra no se incluyen otras recepciones, como los más de 42.000 millones de euros del programa “FEOGA Garantía” de ayudas al sector agrario (políticas de precios y mercados y compensaciones por la reforma en 1993 de la Política Agraria Común). Con la incorporación de las cifras del FEOGA resultan unas percepciones de 160.000 millones de euros.

La contrapartida

Para calibrar la importancia de estas percepciones, es necesario establecer el saldo entre lo que España ha recibido de los diversos Fondos Europeos y las aportaciones que ha hecho a Europa por su pertenencia a la Unión.

Usaremos nuevos datos que nos ofrece otra publicaciópn solvente: el libro “20 años de España en la Unión Europea” publicado en 2006 por el Real Instituto Elcano y actualizado el siguiente año por los mismos autores en un artículo de la Política Exterior.

La cifra total de recepciones que muestra esta fuente es superior a la consignada por el antes mencionado “La mayor operación de solidaridad…” por el hecho de haber incluido algunas otras partidas como las referidas al FEOGA y al ajuste de las diferentes valoraciones del euro a lo largo de los 20 años del periodo considerado.



RELACIONES FINANCIERAS ENTRE ESPAÑA Y LA UNIÓN EUROPEA – PERIODO 1986 - 2006


Ayudas recibidas por España
211.007,25  M€
Contribución de España a la UE
117.656,66  M€
Saldo de percepciones netas de España
93.350,59  M€

Efectos de esta corriente de ayudas europeas



Para ser breves, reproducimos un fragmento de los autores del estudio: Este flujo ha permitido financiar un gran número de estructuras y proyectos de cohesión social y regional, por lo que se ha producido una significativa reducción de la dispersión de renta por habitante de las distintas Comunidades Autónomas con respecto a la media española, lo que implica una disminución de las desigualdades entre regiones.

Tanta magnificencia requiere alguna prevención. Hay suficiente con leer el libro del catedrático Germà Bel, “España, capital París”, para observar en qué y con qué criterios se han usado recursos extraordinarios recibidos de Europa y la falacia que representa haberlos incluido en los PIB de las regiones, cuando han sido un recurso eventual con fecha de caducidad y mayormente tirado por el fregadero en el pozo de la irracionalidad. Antoni Vives, en el diario Ara de las fechas 11 de abril y 4 de julio entra en profundidad.
“En España quieren construir una nación que no es”, afirma Germà Bel. Los criterios de carácter político (la obsesión por convertir toda la Península Ibérica en unas cercanías de Madrid) han prevalecido sobre la racionalidad económica, la eficacia y la permanencia. Se han multiplicado estructuras pero no se ha dotado al territorio ni a sus pobladores de la capacidad productiva. Se ha hecho beneficencia. Usando el símil chino, se ha repartido pescado, pero no caña ni artes de pesca, yates de lujo en lugar de barcas. Se ha hipotecado el futuro en proyectos vacuos que no se podrán mantener por sus cargas descomunales y se ha perdido otra oportunidad histórica.



La verdadera Gran Operación de Solidaridad de la Historia: Cataluña

RELACIONES FINANCIERAS ENTRE ESPAÑA Y CATALUÑA – PERIODO  1986 - 2006

Saldo de percepciones netas de España (Deficit Fiscal 1986-2001)
92.777 M€
Saldo de percepciones netas de España (Deficit Fiscal 2002-2006)
72.328 M€
Saldo de percepciones netas de España (Deficit Fiscal 1986-2006)
165.507 M€



Es decir, mientras los ciudadanos de los países prósperos de la UE (unos 285 millones de contribuyentes) soportaban ayudas a España por valor de 93.350 millones de euros, los 6,5 millones de contribuyentes catalanes aportábamos 165.507 millones de euros. Cerca del doble en valores absolutos y 78 veces más de contribución per cápita.
Estos déficits fiscales endémicos (contribución neta de Cataluña al estado por decisión y voluntad omnímoda de sus gobiernos) se han situado históricamente entre el 6 y el 10% de nuestro PIB. Los últimos años (2007-2010) la cifra se estima alrededor del 10% del PIB catalán (20.000 millones anuales equivalentes a 2.740€ por cápita).

Si añadimos a la cifra de déficits fiscales acumulados hasta el año 2006 (165.507 millones de euros), las estimaciones hechas hasta el año 2010, obtenemos una “cifra de aportación solidaria” que supera los 240.000 millones de euros. Las percepciones procedentes de Europa han bajado en estas fechas lo suficiente para que su acumulado histórico (“la mayor solidaridad de la historia) se vea más que doblado por el conjunto de nuestros déficits fiscales.

La canción del enfadado

Este drenaje sistemático bloquea nuestro progreso natural y asfixia nuestra economía, como ponen de manifiesto los reajustes actuales del gasto público, innecesarios en Cataluña si no fueramos abusivamente expoliados. La situación es, desde siempre, injusta e insostenible. La potente economía alemana no permite que se sustraiga más del 4% del PIB de sus lands más prósperos para la ayuda y estímulo de los que lo son menos (sector este). Igualmente fija límites temporales. Saben que perpetuar subvenciones magnánimas envicia al beneficiado en lugar de estimularlo.
Alemán

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