miércoles, febrero 13, 2013

Toros por narices

 
Perdonarán por la autorreferencia, pero siempre me pronuncié contrario a la prohibición de las corridas de toros con argumentos políticos. ideológicos, ecológicos, comerciales y festivos y asistí a la última corrida de un inmenso José Tomás en la Monumental, pero, como demócrata, entendí que había que aceptar la decisión de la mayoría. Está previsto que esta semana el Congreso de los Diputados dé luz verde a otra iniciativa legislativa popular que propone declarar las corridas como bien de interés cultural con el objetivo de anular la ley catalana e imponer de nuevo, por narices, la celebración de las corridas en Catalunya. El asunto adquiere una profundidad política nada folklórica porque pone en cuestión la existencia misma de la política y de la democracia en Catalunya y hasta la utilidad de las instituciones.

Se da la circunstancia de que la ILP que propició la prohibición se planteó a partir de las firmas recogidas entre ciudadanos de Catalunya, mientras que la ILP para anularla se ha promovido con firmas recogidas muy mayoritariamente entre ciudadanos que no viven en Catalunya. Es decir que los que no viven en Catalunya tienen la capacidad de imponer su criterio a los que sí viven en Catalunya en asuntos que afectan sólo a los que viven en Catalunya. Dicho de otra manera, da igual cómo quieran vivir los catalanes, porque han de organizar su convivencia como quiere la mayoría del resto de españoles.

La cuestión taurina podría observarse como una anécdota si no fuera porque forma parte de una tendencia sistemática. El Parlament de Catalunya aprobó una declaración soberanista y el Gobierno español ha anunciado que pedirá al Tribunal Constitucional que la anule. El Parlament decidió por amplísima mayoría cómo organizar la convivencia lingüística en la enseñanza de acuerdo con las mayorías políticas y sociales del país, pero el Gobierno y los tribunales españoles decidieron que se debe aplicar el criterio de convivencia que las mayorías políticas y sociales del resto de España prefieren no para ellos sino para Catalunya. Desde la sentencia del Estatut, cualquier iniciativa de una cierta importancia aprobada por las instituciones democráticas catalanas lleva camino de ser anulada. Están impugnados y suspendidos ahora mismo decretos, leyes o disposiciones adoptados en Catalunya que afectan a los impuestos, al sistema financiero, al sistema sanitario, al sistema educativo o a la organización comercial...

El Gobierno y los partidos españoles mayoritarios no se cansan de hacer llamamientos a impedir el "choque de trenes" entre Catalunya y España, pero siempre a cambio de que Catalunya renuncie a la política, sin tener en cuenta que cuando se constate que el Parlament no sirve para canalizar la voluntad de los ciudadanos, lo más probable, de acuerdo con las leyes de la física, es que esa voluntad acabe desbordándose.
 

1 comentaris:

  • miguelaitor says:
    14 de febrero de 2013, 23:14

    si se toreara no se sacrificara al animal,no me importaría,hasta podría parecerme bonito ver al torero con las mallas rosas y el capote,sin hacer daño al animal,pero ahora mismo,cada vez que veo en las noticias que cornean a un torero,no `puedo mas que alegrarme y desear que le duela mucho,y le deje una buena marca,o se quede cojo de por vida,por ser un asesino,que mata solo por gusto y forrarse de dinero...
    si quieren hacer corridas en España,que las hagan,pero que no vaya ni una persona y ya esta,a ver lo que dura.

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