miércoles, marzo 20, 2013

La persecución franquista contra los republicanos refugiados en Francia



Apenas los ejércitos de Hitler acababan de vencer a Francia, el gobierno de Franco, aprovechando la victoria de sus amigos nazis, comenzó a actuar contra el exilio republicano en territorio francés. Por un lado, trató de destruir todas las organizaciones que los refugiados mantenían en el exilio y de apropiarse de sus bienes y documentación, y por otro, de conseguir -con la colaboración alemana- la detención y el traslado a España de diversas personalidades republicanas que se encontraban en la "zona ocupada" por el ejército alemán y la detención y la extradición de otros que se encontraban en la «zona libre» que dependía del gobierno de Vichy. [...]
Creemos que las entregas de refugiados republicanos que residían en la zona ocupada de Francia acabaron porque el gobierno de Vichy protestó ella ante la Comisión de Armisticio franco-alemana de Wiesbaden, ya que no estaban previstas en las cláusulas de la tregua y por tanto, en todo caso, correspondía hacerlas a las autoridades francesas previa demanda de extradición del gobierno español.

Exili i mort del president Companys, de Josep Benet
Precisamente el 23 de agosto de 1940, pocos días después de que el presidente Companys
 fuera detenido en la zona ocupada, entre la representación diplomática de México en Francia y el gobierno de Vichy se firmaba un convenio muy importante que regularía la situación de los refugiados republicanos en Francia. En este convenio -del que hemos hablado anteriormente- el gobierno de Vichy obligaba a garantizar la existencia y la libertad de los republicanos refugiados en territorio francés y, muy especialmente, a limitar las extradiciones solicitadas por el gobierno franquista, los crímenes y delitos de derecho común que no tuvieran ningún tipo de conexión con actos de índole política. Asimismo el gobierno francés se obligaba a no permitir la entrega de ningún refugiado español, en ningún lugar del territorio francés, sin someterlo antes al procedimiento de extradición. Por lo tanto quedaba claro que las entregas directas hechas por los alemanes a las autoridades españolas no eran legales y tenían que ser suprimidas.



Finalmente el gobierno mexicano, con respecto a los más de cien mil refugiados que se encontraban en Francia, aceptó trasladar a México a los que lo pidieran y con los que se comprometía a facilitar gratuitamente el medio de transporte. Y, además, mientras no pudieran embarcar, se comprometía a ayudarles económicamente, supliendo así la tarea que hasta entonces habían hecho las organizaciones republicanas la JARE [Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles] y la SERE [Servicio de Evacuación de los refugiados Españoles], que desde la ocupación de París por las tropas alemanas habían quedado suprimidas junto a sus locales, bienes y archivos incautados por la policía española adscrita a la embajada franquista.


Por otra parte la ejecución del presidente de Cataluña Companys, el 15 de octubre de 1940 en Barcelona, provocó una muy fuerte campaña internacional. En México se formó una comisión de ayuda a los republicanos españoles en peligro, que promovió acciones en todos los países de América. Los gobiernos de varios países de América manifestaron su preocupación al gobierno de Vichy ante el peligro de que otros refugiados republicanos fueran entregados al gobierno de Franco. Todos estos hechos contribuyeron a que cesaran, como hemos dicho, las entregas por los alemanes de nuevos refugiados y que el gobierno del mariscal Pétain no concediera ninguna de las extradiciones de personalidades republicanas refugiadas que le habían sido solicitadas por el gobierno de Madrid. La continuada negativa del gobierno de Vichy a las demandas de extradición del gobierno de Madrid provocó que este fuese reduciendo cada día más el número de las que presentaba.

Los fragmentos de texto anteriores están extraídos del capítulo que Josep Benet (1920-2008) dedica a la persecución del régimen franquista contra los republicanos refugiados en Francia en su libro “Exilio y muerte del presidente Companys”, publicado en 1990.




Oriol López

1 comentaris:

  • Josep Moragues says:
    20 de marzo de 2013, 02:56

    Al nets dels soldats republicans ens agrada !!!

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