viernes, marzo 29, 2013

Un error del Presidente español





El 21.02.2013 el Presidente Mariano Rajoy presentó al Parlamento español el informe sobre el estado de la nación. En la discusión posterior, y preguntado sobre el conflicto con Catalunya, dijo entre otras cosas: "No es bueno negar a los catalanes el derecho a ser españoles y europeos."

Esta frase indujo al profesor Eduard Sagarra (Profesor de Derecho Internacional en ESADE, en Barcelona, una de las mejores escuelas de negocios de renombre internacional) a hacer un comentario.

El profesor Sagarra opina que aunque Catalunya consiguiera un estado propio, según el estado actual de la legislación, no sería ningún motivo para perder la nacionalidad española ni la pertenencia a la UE. Aclara que su argumentación no es política sino estrictamente jurídica y la basa en la Constitución española de 1978, el actual código civil español y los tratados europeos, especialmente el tratado de 2009 sobre el funcionamiento de la Unión. Sus argumentos principales, expuestos brevemente, son los siguientes.

- Los catalanes, vivan donde vivan, hoy son españoles. Si lo son ya de nacimiento se les considera (según el art .11.2. De la CE) como "españoles de origen", y como tales, según el mismo artículo, no se les puede quitar la nacionalidad española mediante sanciones. Es decir, incluso si tienen una nacionalidad catalana adicional. Otra cosa sería una infracción de la constitución española.

- Al mismo tiempo, todos los españoles y catalanes son ciudadanos de la UE con derechos personales, garantizados por los tratados europeos. Si los catalanes, como se ha dicho antes, como "españoles de origen" siguen teniendo derecho a la nacionalidad española, seguirían siendo ciudadanos de la UE con todos los derechos y obligaciones que ello conlleva.

- Los catalanes tendrían derecho a una doble nacionalidad (según artículo 13.3 de la CE y artículo 24 del Código Civil) al igual que los portugueses, los Iberoamericanos, los filipinos o los descendientes de los judíos sefardíes, aunque no se consiguiera a un nuevo tratado entre España y Catalunya.

Se puede tener una u otra opinión con respecto a si lo correcto jurídicamente es también realizable políticamente. Pero para los catalanes queda bien claro que la deficiente comprensión española del término "democracia" incluye ignorar las leyes vigentes si éstas no encajan en el parecer de los políticos.


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