lunes, abril 22, 2013

Aquellos "Sant Jordi" de los 60


Los Sant Jordi de mi adolescencia en pleno franquismo eran días de reafirmación nacional, donde de forma festiva la gente que circulábamos por las calles y las paradas sabíamos que expresábamos nuestra voluntad de ser. Las novedades en libros de ficción, de no ficción y en discografía en catalán con los grandes mitos de la literatura, del ensayo o de la canción en plena forma eran un regalo inalcanzable. Hacia el final del franquismo, con la existencia de la plataforma unitaria de la Asamblea de Cataluña, el día tomó la dimensión política más explícita de la lucha por las libertades.

En los años 60 era el momento donde se editaban los discos de los cantantes melódicos en catalán, del arriba traspasado José Guardiola, Ramón Calduch y otros, versionando especialmente hits italianos. Los primeros discos de los Setze Jutges y de Raimon. A finales de los 60 el Grupo de Folk y todas las derivadas de Pau Riba a Jaume Sisa. Y a principios de los 70 el estallido de Llach, Serrat, Ovidi, Maria del Mar Bonet etc.

La buena literatura de la época con obras que marcaron mis lecturas, desde Mercè Rodoreda, Joan Sales, Pere Calders, Joan Perucho, Josep-V. Foix, Pere IV, Espriu ... Y entre los clásicos, la obra completa de Salvat Papasseit. Y los primeros libros de la gente con la que compartía militancia o simpatías por el PSAN*: Jaume Fuster, Quim Monzó, M Antonia Olivé, Xavier Bru de Sala, Joan Rendé, Ramon Solsona, Pep Albanell...

La festividad de Sant Jordi también vivida desde las organizaciones juveniles: escultismo, centros excursionistas con la oportunidad de financiar los campamentos de verano vendiendo rosas. Normalmente siempre con cálculos no ajustados al mercado: o al mediodía nos quedábamos sin o al atardecer las sobrantes se vendían con descuento.

Y todo ello en mi ciudad, en el eje de la vida desde la Plana de l'Om y el Born, en el Paseo de Pere III y la calle Guimerà. Centro neurálgico del comercio donde las paradas de las librerías emblemáticas de la época - ya no queda ninguna de ellas- el Símbol, la Xipell, se veían reforzadas por un grupo de colaboradores reclutados entre amigos y conocidos.

El paisaje visual iba llenándose discreta pero imparablemente de banderas catalanas utilizadas en los faldones de las mesas, en puntos de libro o en las combinaciones florales. Y el paisaje comunicativo respiraba por un día un ensayo de libertad, con la mayoría de periodistas de la prensa en castellano - la única- llenando los escasos espacios de libertad para superarlos.

Estos son mis Sant Jordi nostálgicos. Sólo deseo que dentro de unos años pueda prescindir de la nostalgia para describir las fiestas actuales, para que ya podamos vivir con toda normalidad. La que sólo da la libertad.

* Partido Socialista de Liberación Nacional



Josep Huguet Biosca, ex ministro del Gobierno de Catalunya (2004-2010).
Presidente de la Fundación Irla

Ingeniero industrial

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