domingo, mayo 12, 2013

Cataluña ha vivido 7 proclamas efectivas de soberanía durante su historia



 
La Declaración de soberanía y del derecho a decidir del pueblo de Catalunya, aprobada el 23 de enero de 2013 por el Parlamento de Cataluña, no es un hecho aislado en la historia, si lo tomamos como un paso efectivo en un proceso de construcción de una estructura soberana de poder, tal y como se describe en el libro Les Proclames de Sobirania de Catalunya (1640-1939), de Albert Botran, Oriol Junqueras i Adrià Cases.
El estudio recoge los "siete momentos de soberanía" en que de manera fáctica o específica, Cataluña se proclamó soberana y ejerció como tal construyendo estructuras de estado como la justicia o el ejército, articulando una estructura de poder básico y eficiente. Los momentos catalogados por los autores como proclamas de soberanía son: la revolución de 1640; la resistencia barcelonesa de 1713-1714; la Junta Superior contra el francés (1808-1814); el Estado catalán de 1873; la República catalana de 1931; el Seis de Octubre de 1934 y la Guerra y Revolución de 1936 a 1939.

Todos estos momentos históricos implican dos elementos inseparables: la soberanía y la reivindicación social de la mejora de las condiciones de vida. Dos condiciones que el marco mental actual también dibuja como dos caras de una misma moneda.
Así se interpreta el fin de los alojamientos de los soldados hispánicos de 1640 que acaba con la Guerra de los Segadores, y que hace funcionar Cataluña como una república de facto nombrando veguers –magistrados-, creando un ejército, audiencias, impuestos y moneda hasta que la Junta General de Brazos aceptó la protección francesa. En el mismo sentido, se integran el intento de Estado Catalán de 1873 -la abolición de las quintas y de los impuestos de consumo que se cobraban sobre los artículos de primera necesidad-; los derechos civiles de 1931; la parada española a la pretendida reforma agraria de Cataluña el 1934.

En línea diferente encajan las otras proclamas, a pesar de que existe un runrún social, son proclamaciones de hecho porque organizan una resistencia en formato de estado moderno soberano. En este grupo, se pueden incluir la soberanía que implicó la resistencia barcelonesa el 1714, la Guerra del Francés y la Guerra Civil de 1936-1939 que implicó incluso la creación de una consejería de Defensa que desarrolló una casi milagrosa industria de guerra.



Foto:

El Corpus de Sangre del 7 de junio de 1640, una proclama fáctica de soberanía.

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