jueves, mayo 23, 2013

Guerra, represión y exilio

La Guerra de Sucesión fue un conflicto internacional. La sublevación de los catalanes en 1705 contra Felipe V se dio por un conjunto de factores. Existen unas disidencias como el alojamiento de tropas, las contribuciones al ejército y el control de la insaculación. A esto hay que añadir el comportamiento autoritario del virrey Velasco, el Pacto de Génova de 1705, la francofobia y la defensa de las Constituciones.

La derrota del 11 de septiembre de 1714 significó la represión humana, política,  económica y cultural.

La represión humana se dió contra los militares que lucharon contra Felipe V, pero también contra los civiles tanto del poder político como del pueblo sencillo. Se basó en ejecuciones, en condenas a prisión, en la construcción de la Ciutadella (fortaleza militar) en 1715 y en la destrucción de 900 casas del barrio de la Ribera.

La represión de militares y civiles comenzó con el encarcelamiento, a mediados de septiembre de 1714, de unos 20 oficiales que lucharon en la defensa de Barcelona (siguió otra remesa a mediados de octubre) y que fueron destinados a las cárceles de Alicante, de A Coruña, de Hondarribia, Pamplona, etc. De esta manera se incumplieron las primeras promesas hechas a los catalanes.

La represión política o institucional consistió en la extinción de El Consejo de Ciento, la Coronela (Institución armada basada en los gremios) de Barcelona, la Generalitat, las Cortes y la abolición de la figura del Virrey. Se creó la Junta Superior de Justicia y Gobierno y se implantó un nuevo orden político con el Decreto de Nueva planta, se obligó a la entrega de las armas, etc.

La represión económica se dio con la imposición de nuevas contribuciones fiscales. La represión cultural intentó el destierro de la lengua propia de Catalunya, el catalán, mediante el intercambio de religiosos catalanes por castellanos, utilizando el latín y el castellano en las actas judiciales e introduciendo funcionarios castellanos con las estructuras de gobierno como los corregidores.

El exilio afectó a unas 6000 personas.

A continuación se da una pincelada a la biografía de tres hombres que sufrieron distintos tipos de represión:

1. Josep Moragues i Mas (1669-1715) era un campesino que hizo de guerrillero a partir de 1694. Defensor de la causa austricista, fue uno de los firmantes del pacto de los vicenses en la capilla de San Sebastián, y en 1705 ascendió a coronel y formó parte del Regimiento de Reales Guardias Catalanas. Al cabo de dos años apareció como gobernador de Castellciutat. En 1709 se convirtió en general de batalla. En 1713 rindió Castellciutat a los Borbones, pero siguió luchando en las comarcas interiores de Catalunya. Tras la rendición de Barcelona volvió a Sort, pero recibió la orden por parte de los borbónicos de presentarse en Barcelona. Por el trato recibido intentó huir a Menorca pero fracasó, secuestraron sus bienes y fue juzgado y condenado a muerte. Ejecutado a garrote, su cuerpo fue descuartizado y la cabeza fue puesta en una jaula de hierro y colgada en el Portal del Mar hasta doce años después de la ejecución a pesar de los ruegos de su mujer. Moragues fue ejecutado junto con los capitanes Jaime Roca y Pablo Macip. Su delito era la repetida rebelión porque había pedido dos veces la clemencia real.

2. Antoni de Villaroel i Peláez (1656-1742): Militar. Luchó contra los franceses durante el asedio de Barcelona de 1697. En la Guerra de Sucesión se alistó a las filas del ejército de Felipe V, pero en 1710 pasó al lado de los austracistas y Carlos III lo nombró teniente mariscal. Luchó en Villaviciosa y Aragón donde estuvo encarcelado un año hasta que fue canjeado en 1711. Se hizo cargo de la defensa de Barcelona, en agosto de 1714 organizó una salida para rechazar a los atacantes. A principios de septiembre intentó dimitir porque creyó que se debía capitular ante las circunstancias, pero al producirse el asalto definitivo luchó hasta que resultó herido. Una vez también herido el consejero Casanova fue partidario de capitular. A pesar de las garantías de capitulación, fue encarcelado y llevado al castillo de Alicante, después al de la Coruña donde intentó escapar y, finalmente al de Segovia. En 1725 fue liberado.

3. Ermengol Amill i Moliner (1665-1732): Maestro en Agullana de familia de campesinos acomodados. En la Guerra de Sucesión llegó a ser coronel del regimiento de fusileros de montaña. En 1713 entró en Barcelona con el regimiento de Sant Raimon de Penyafort. En enero de 1714 salió de Barcelona y actuó sobre todo en el Vallès, el Maresme y el Llobregat. En la capitulación de Cardona, en septiembre de 1714, fue amnistiado pero luego lo encarcelaron y finalmente fue llevado a Girona, de donde huyó en 1715. Se exilió en Viena, formó parte del ejército y luchó en Grecia contra los turcos. Finalmente le dieron el gobierno del castillo de Cotrone, al reino de Nápoles, hasta su muerte.



Francesc Bonastre y Santolària
Historiador

1 comentaris:

  • Edujosel says:
    24 de mayo de 2013, 07:49

    Funcionó un pequeño museo frente a la Fosa de las Moreras, en Barcelona y allí me enteré, al menos suscintamente, sobre detalles de esta guerra. A veces hay detalles que impresionan actuando como catalizadores de toda una situación dramática. Por ejemplo la vista de unas gafas rotas tras ocurrir un accidente.
    Pues a mí me impresionó la historia de un patriota catalán que fué encarcelado en no sé qué remoto castillo, creo que de Galicia. Muchos años después ni el nuevo señor del castillo ni los guardias sabían quién era ese hombre ni por qué estaba allí. Pero ahí quedó hasta su muerte.

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