lunes, junio 24, 2013

Gaudí: ¡El arquitecto catalán más original!





Gaudí ha representado un grito a la originalidad en su obra personal y auténtica, con un estilo propio que se ha ganado el título de figura capital en la arquitectura de todos los tiempos, y cuando mencionamos el Modernismo sin duda lleva el apellido Gaudí implícito en la palabra.

Gaudí estuvo muy bien relacionado con la burguesía catalana, especialmente con Eusebi Güell, ya que bajo el cobijo de este mecenazgo el artista pudo materializar sus ideas. Hombre profundo de carácter muy religioso, hizo gala en vida de un severo civismo y un grandísimo amor por su tierra, Catalunya.
Su arquitectura se inspira en los estilos del pasado como el árabe, el gótico o el barroco, los cuales capta y hace suyos de manera muy original, una creación -la suya- que no duda nunca en sumergirse en la naturaleza y la luz del Mediterráneo para beber de su propia inspiración.
La arquitectura Gaudiniana recrea del gótico la utilización de las formas curvas y dinámicas, que sobresalieron por la aplicación de las técnicas decorativas artesanales en vidrieras y forjas de hierro, así como el tratamiento de los mosaicos y los fragmentos cerámicos de colores vivos.
Cuando Antoni Gaudí murió, aquella tarde del 7 de junio de 1926 atropellado por un tranvía, era un arquitecto reconocido por sus innovadoras creaciones, pero no estaba plenamente aceptado, ya que tenía detractores que no llegaban a comprender el atrevimiento del artista en la concepción de su propio arte y la audacia de su técnica constructora.


Queda por resaltar que en la vida de este genial artista había un alto compromiso ideológico ante el hecho nacional, ante el hecho catalán. Encontramos anécdotas muy gaudinianas que quedan como testigos de este posicionamiento, como por ejemplo:

Cuando Miguel de Unamuno visitó las obras de la Sagrada Familia y pidió al poeta Joan Maragall que le hiciera de traductor ante su reticencia de hablar castellano.
Otro ejemplo sería cuando el once de septiembre de 1924, en plena dictadura de Primo de Rivera, el arquitecto fue detenido al querer entrar en una misa que se celebraba en la iglesia de San Justo en memoria de los patriotas caídos en la derrota de 1714. Al hacerlo en lengua catalana le fue cerrado el paso y fue obligado a pagar una multa de 50 pesetas.
Son sus propias palabras pronunciadas al salir libre de este incidente las que profetizaban un futuro en el que desgraciadamente todavía hoy nos encontramos inmersos, diciendo: "Cuando recuerdo lo que me ha pasado me preocupa pensar que vamos por un camino sin salida y que al final tendrá que darse un cambio radical ".
Antoni Gaudí murió 5 años antes del 14 de abril de 1931, día de la proclamación de la República Catalana.
Todo este conjunto de vivencias son la muestra de un artista con un fuerte compromiso ideológico ante el hecho nacional.
Creativamente su obras rezuman Catalunya por los cuatro costados, desde la proyección de sus edificios hasta los detalles ornamentales con un claro sentido estético catalán.

Montse Solé y Montse Olivé
@salmadonart

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