domingo, julio 07, 2013

La propuesta española para Cataluña

Se discute mucho sobre las propuestas para el futuro colectivo de los catalanes que se hacen desde Cataluña y muy poco sobre las propuestas que se hacen desde España para los catalanes. ¿Y eso por qué ocurre? Porque no hay ninguna propuesta alternativa que mejore lo que tenemos ahora.

El Partido Popular, en la práctica, ofrece menos autonomía y menos autogobierno de forma edulcorada; los socialistas ofrecen un estado federal sin concretar, y en lo que concretan avisan que nada de estructuras de estado. La pregunta entonces es: ¿Las partes de esta España federal que serían? ¿No serían estados federados? La respuesta hasta ahora es la de un sistema autonómico corregido con el nombre de federal. Los de Izquierda Unida plantean también una España federal sin concretar y el resto de formaciones políticas españolas exigen la reducción o la eliminación de la España autonómica.

Las propuestas que llegan desde España no ofrecen ninguna alternativa de reconocimiento de Cataluña como nación, son propuestas decepcionantes y hacen presagiar un futuro oscuro y siniestro para los catalanes. La política llevada a cabo con la lengua catalana así lo evidencian. Son propuestas que desprecian a todos aquellos que creen en un estado español plurinacional.

¿Y eso por qué? Porque hay dos maneras de entender cómo se deben relacionar los miembros de una colectividad. Son dos maneras de organizarse antagónicas: unos quieren diálogo, los otros imposición.

La España actual es el fracaso del catalanismo, que creyó que Cataluña tenía un futuro nacional dentro de España. Un intento de encaje esmeradamente trabajado por todo el arco ideológico catalán que se ha ido alternando en el liderazgo del catalanismo. La lista de personas que han trabajado para ello es larga y diversa y lo han hecho desde la creencia que Cataluña, los catalanes colectivamente, tenían futuro dentro de España. Los catalanes que no creían en ese encaje siempre habían sido minoría hasta ahora. Esto es lo que ha cambiado y el cambio ha descolocado a los españoles. No lo entienden. Y no lo entienden porque nunca han querido escuchar a las minorías que convivían dentro del estado. Su forma de actuar es la imposición, como vuelve a hacerlo el Tribunal Constitucional suspendiendo la Declaración de soberanía del Parlamento de Cataluña.

Los españoles han exhibido la sentencia del Tribunal Constitucional del junio de 2010 sobre el Estatuto de autonomía catalán como el gran triunfo porque había conseguido poner fin a las quimeras catalanas, hasta que se han dado cuenta que es el principio del fin de la España que conocemos. Para que termine como termine el proceso por el derecho a decidir de los catalanes la España autonómica de hoy ha acabado. Ha fracasado la España surgida de la Transición democrática.

En Cataluña el debate sobre lo que somos y queremos ser continúa con fuerza. En España, el debate sobre el futuro político español se sigue negando.

La sociedad catalana quiere ser seducida y sólo abarcará aquel proyecto seductor que le plantee un futuro mejor. Sólo quiere eso.

Y esto ocurrirá mal le pese a España.


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