lunes, diciembre 02, 2013

¿Criminales de guerra latinoamericanos? Imprescindible evitarlo


La creciente tensión entre Cataluña y España, y la negativa de Madrid a descartar el uso de la fuerza para evitar la independencia catalana, colocan a las naciones latinoamericanas ante una difícil disyuntiva. El motivo es la presencia, en las Fuerzas Armadas españolas, de personal originario de dicho continente. Una intervención militar española supondría el riesgo que dicho personal se viese involucrado en la comisión de crímenes de guerra, con el consiguiente descrédito para sus naciones de origen. Es dudoso que este tipo de acciones, en el corazón de la Unión Europea, no acaben en juicio, posiblemente ante un tribunal internacional, en cuyo caso el descrédito y desprestigio serían aun mayores. Al objeto de evitar dicho escenario es imprescindible que los gobiernos afectados exijan a Madrid que descarte formalmente el empleo de la fuerza en Cataluña, y que en caso de negarse España a prestar dicha garantía hagan todo los posible para que sus ciudadanos abandonen las Fuerzas Armadas Españolas. Por coherencia e interés nacional, los países que decidieron emanciparse hace dos siglos no pueden colaborar con otra guerra colonial española. Menos aún en una era marcada por las nuevas tecnologías y la globalización, en que es imposible ocultar los crímenes de guerra ante la opinión pública internacional.

 El último procedimiento selectivo para ingresar como soldado o marinero profesional en las fuerzas Armadas Españolas ha supuesto una notable caída en el número de candidatos seleccionados de nacionalidad latinoamericana. Según los datos publicados en la página web del Ministerio de Defensa español, solamente dos han sido admitidos. Un mejicano y una colombiana. Ello contrasta con anteriores promociones, en que su número era mucho mayor. Sin embargo, continúa habiendo, entre la tropa profesional española, un número considerable de soldados con ciudadanía en una de las antiguas colonias españolas en el Hemisferio Occidental.


Este hecho no tendría quizás demasiada importancia si la política española de defensa obedeciese a las mismas directrices que la de las repúblicas sudamericanas. Sin embargo, y por desgracia, ello no es así. Mientras que muchos países de Latino-América han dejado atrás, en un proceso sin duda difícil y doloroso, el papel político y de represión interna de sus Fuerzas Armadas, dicho proceso de democratización y restricción de la fuerza armada a la defensa de un país ante las amenazas exteriores aun no ha tenido lugar de forma plena en España. La idea que un ejército existe para combatir contra otros ejércitos en caso de ataque extranjero no ha conseguido imponerse aun en España, país que continúa aferrado a la doctrina que la primera (y para algunos hasta única) misión de sus Fuerzas Armadas es actuar contra la población civil si un segmento de la misma pretende ejercer su derecho a la autodeterminación.


Es triste que, dos siglos después de la emancipación de sus colonias sudamericanas, España no haya aprendido aun la lección. Hace dos siglos, Madrid empleó la fuerza para intentar retener a unos pueblos que habían decidido emanciparse. Hoy, en pleno siglo XXI, Madrid está haciendo exactamente lo mismo en Cataluña. Una Cataluña que, no lo olvidemos, forma parte de España simplemente por la fuerza de las armas. Son las armas las que, en 1714, consiguen la integración de Cataluña en España. Son las armas a las que en este momento histórico recurre Madrid para amenazar al pueblo catalán e intentar impedir que ejerza su derecho a la autodeterminación. Un derecho reconocido, no lo olvidemos tampoco, en la Carta de Naciones Unidas y en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos. Instrumentos ambos que Madrid ha firmado, pero que persiste en ignorar. 


Naturalmente los países sudamericanos no pueden por sí solos impedir que España emplee la fuerza. Que Madrid retroceda dos siglos y vuelva, otra vez más, a recurrir a las armas para impedir la emancipación de una nación que ha decidido que es mayor de edad y que no necesita de la tutela colonial de nadie. Sin embargo hay algo que las naciones de América Latina pueden hacer. Es más, se trata de algo que dichas naciones no solamente pueden, sino que deben hacer. Pueden, y deben, impedir que sus ciudadanos, sus nacionales, sirvan de carne de cañón en la última guerra colonial española. Pueden, y deben, impedir que sus ciudadanos, sus nacionales, cometan crímenes de guerra en Cataluña. Pueden, y deben, impedir que sus ciudadanos, sus nacionales, acaben juzgados ante un tribunal internacional por dichos crímenes de guerra. Pueden, y deben, impedir que como resultado de dichos crímenes su buen nombre, su prestigio, a nivel internacional se vean manchados. Manchados de sangre. La misma sangre que tuvieron que derramar hace dos siglos para ser libres.


Por coherencia e interés, los gobiernos sudamericanos deben exigir a Madrid que declare explícitamente que no empleará la fuerza en Cataluña. Una declaración clara, inequívoca, pública, libre de cualquier ambigüedad. Por coherencia e interés. Por coherencia, dado que un país nacido del ejercicio del derecho de autodeterminación no puede prestar a sus hijos para que combatan dicho mismo derecho, para que maten bajo las órdenes de los mismos que emplearon la fuerza contra sus antepasados cuando éstos decidieron emanciparse. Por interés, dado que en un mundo globalizado, donde cualquier incidente es inmediatamente gravado y colgado en Internet, el espectáculo de los ciudadanos de un país cometiendo crímenes de guerra y su posterior juicio no solamente multiplica la vergüenza de sus familias sino la de su nación entera. 


Por tanto, antes que ello ocurra, es necesario pasar a la acción. Los gobiernos involucrados no pueden de ninguna forma alegar ignorancia. Muchos disponen de consulados en Barcelona. Pueden además leer en la prensa las constantes amenazas, más o menos veladas, de políticos y militares españoles a emplear la fuerza en Cataluña. Disponen desde hace un año de la página en español de Help Catalonia (cuenta en Tweeter @AyudaCat). Help Catalonia es una organización privada y no partidista dedicada a la diplomacia pública, que informa al mundo sobre el proceso de emancipación catalán. Además, recientemente los ciudadanos de origen catalán en Latino-América han creado una agencia de noticias en español (http://www.agenciaincat.la/). Con todas estas fuentes de información, ningún gobierno puede alegar ignorancia o sorpresa si sus ciudadanos, integrados en las Fuerzas Armadas españolas, acaban sirviendo de carne de cañón en Cataluña, cometiendo crímenes de guerra en otro conflicto colonial. Y, como no puede alegar ignorancia o sorpresa, deben actuar de inmediato, antes que sea demasiado tarde.


En resumen: Pese a la caída en el número de candidatos latinoamericanos seleccionados en la última promoción de tropa profesional, las Fuerzas Armadas españolas continúan contando con un número significativo de soldados de dicho origen. La negativa de Madrid a descartar el uso de la fuerza en Cataluña, y las constantes amenazas de intervención militar, suponen un grave riesgo que dichos soldados sean empleados en un conflicto colonial y acaben siendo juzgados por crímenes de guerra, posiblemente ante un tribunal internacional. Ello supondría un grave desprestigio para sus países de origen. Por interés nacional y por coherencia histórica, los países afectados deben impedir que ocurra. No pueden alegar ignorancia dado que las amenazas españolas son públicas y constantes, no hablamos de ninguna conspiración secreta. Es por tanto imperativo que exijan a Madrid una declaración formal e inequívoca de renuncia a la fuerza armada en Cataluña. Si las autoridades españolas se niegan a efectuar dicha declaración, deben asegurarse por todos los medios que sus ciudadanos al servicio de las armas españolas abandonen inmediatamente las Fuerzas Armadas de un país que, dos siglos después de haber fracasado en su intento de impedir por la fuerza la emancipación de sus colonias en Sudamérica, no ha aprendido la lección y está reaccionando exactamente de la misma forma ante la emancipación de otra de sus colonias, Cataluña.  


Alex Calvo, experto en seguridad y defensa en Asia-Pacífico, es actualmente catedrático invitado en la Universidad de Nagoya, Japón.

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