domingo, enero 12, 2014

La circunvalación M-30 de Madrid cuesta el doble que el Canal de Panamá


La imagen de la Marca España se ha ido deteriorando a lo largo de los últimos años. La corrupción primero y las cuestiones judiciales que rodean a la família real española no han sido una buena propaganda. Pero hay un tema difícilmente soslayable: todo lo que se refiere a obra pública, su contrucción y sus costes en España se mueve en un terreno que podríamos decir rayano en la locura (o algo peor para ser realistas). Vamos a ver varios ejemplos:
1-Sacyr y el Canal de Panamá: la constructora española hizo una oferta temerariamente baja (2.300 millones de €) para ganar el concurso. Lo consiguió, e intentó hacer lo que se hace habitualmente en España: una vez conseguido el contrato y con la obra a la mitad, reclamar al Estado por un supuesto incremento de costes no previsto. En este caso reclama 1.200 millones de € a Panamá, que el Gobierno panameño parece poco dispuesto a asumir. La amenaza de parar la ampliación de una infraestructura de repercusión mundial como el Canal de Panamá no es desde luego un motivo de orgullo para la empresa española y por extensión, para la imagen del país. 

2-La circunvalación M-30 de Madrid: muy similar a lo de Sacyr en Panamá pero a un nivel gigantesco. En este caso los protagonistas son Ferrovial y ACS (habituales del "Palco del Bernabéu"). Si para el Canal de Panamá (77 km) se adjudicó el contrato en 2.300 millones de euros y ahora se reclama un sobrecoste de 1.200 (total 3.500 millones de euros), lo de la M-30 no tiene parangón: El contrato se adjudicó por 2.500 millones de euros, pero el coste total ha llegado a casi 7.000 millones de euros. Sorpresa? Hay más. En el caso de la M-30 los kilómetros de obra son menos de la mitad que en el Canal de Panamá: 32. Impresionante


3-El túnel de Pajares: es conocida la fiebre del AVE que reina entre los gobiernos españoles (de todo color). Los 50.000 millones de euros invertidos lo acreditan mejor que cualquier otra cosa. Uno de los ramales del AVE más problemáticos es el de Asturias. Hay que atravesar la Cordillera Cantábrica, y eso exige túneles. Pero el "spanish style" no se para ante nada. Si para hacer el Túnel de San Gotardo bajo los Alpes se emplearon 10 años de estudios geológicos, para hacer el de Pajares, con unos meses habia de ser suficiente. El resultado, una chapuza que ha ocasionado un desequilibirio hidráulico entre 10 y 12 Hm de la cuenca del Duero (León) hacia la Cantábrica (Asturias), un túnel que parece un río y una obra que ha engullido -de momento- 3.200 millones de euros, sin que se vea el final.

4-El puente levadizo sobre el rio Cau-Cau (Chile). La constructora Azvi se ha cubierto de gloria con la construcción de un puente levadizo sobre el rio Cau Cau, cerca de la ciudad chilena de Valdívia. El error ha consistido nada más y nada menos que en colocar los dos brazos del puente al revés, de tal forma que a mitad del puente los carriles "cambian" al lado opuesto.

5-Los submarinos S-80: La mala imagen de España traspasa el ámbito de la obra pública y se extiende a otros campos, como el de la construcción armamentística. El ejemplo más relevante lo encontramos en la construcción de los nuevos submarinos para la Armada española, de la serie S-80. Debido a un fallo de diseño tienen un sobrepeso de entre 70 y 100 toneladas, cosa que les imposibilita volver a la superficie una vez sumergidos. En otras palabras, se hunden, no flotan. Parece de chiste, pero un chiste muy caro, dado que el presupuesto de las cuatro unidades del S-80 asciende a 2.200 millones de euros. Mucho dinero, que ahora se incrementará para reparar la chapuza.


En resumen, en España, la asignación eficiente de los recursos económicos no parece ser una prioridad para la clase gobernante del país (independientemente de que gobierne PP o PSOE). Que todo este inmenso sobrecoste lo paguen los ciudadanos no parece importar mucho a la clase política. Un buen síntoma de la enfermedad que España soporta. Por ello los catalanes pretendemos construir un país mejor y alejado de este tipo de prácticas que agreden a sus ciudadanos impunemente.


Àlex Furest

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