martes, febrero 11, 2014

Discurso de Juanjo Puigcorbé

Compañeros, hoy estamos de celebración. Celebramos que ya tenemos fecha y pregunta para la consulta. Celebramos que el día 9 de noviembre podremos decidir el futuro de nuestro país.

Es cierto que la pregunta no es exactamente la que nos hubiera gustado a los 2 millones de personas que llenamos las carreteras de Cataluña el 11 de septiembre de este pasado año, en una de las manifestaciones más grandes de todos los tiempos. Pero también es cierto que está incluida en su formulación binaria.

Es cierto que la fecha tampoco es la más cercana que nos hubiera gustado, pero también es cierto que responde a una conveniencia política y que, además, tiene un gran contenido simbólico al coincidir con el 25 aniversario de la caída del muro de Berlín.
Pero lo más importante de todo es que tenemos fecha y pregunta, y consenso de todos los partidos parlamentarios que están a favor del derecho a decidir y que representan la gran mayoría del Parlamento.

Votar es la vía: El 9 de noviembre, los catalanes podremos ejercer nuestro derecho a elegir nuestro futuro como pueblo, y de la manera más pacífica y más democrática que existe: votando .

Si el Estado español nos lo impide, quedará retratado ante Europa y ante el mundo, porque ninguna Constitución está por encima de la democracia. No se puede demócrata y estar en contra del derecho a decidir de un pueblo. Debemos tener en cuenta que, si en Cataluña los que niegan el derecho a decidir son una minoría que no llegan al 35 % de los diputados, en el Congreso de los Diputados español esta proporción se invierte y supera, quizás, el 80 %. Incluido el PSOE, que ya ha hecho saber que en su hipotética reforma federal nunca aceptará incluir el derecho a la autodeterminación de Cataluña. El Sr. Zapatero, que figuraba que era el más " progresista " y pro catalán del PSOE -y que, según él, fue insultado en Granada al grito de “catalán "- afirmó hace unos días que el derecho a decidir es ANTINATURA. (¡Antinatura, toma ya!). Y contranatura, quizás, para la Conferencia Episcopal.

Es decir, que quizá nos encontramos ante la primera y última oportunidad de decidir sobre nuestra independencia. Aprovechémosla.

El Estado español ya ha dicho que hará todo lo posible para que los ciudadanos de Cataluña no puedan ejercer su derecho de votar su futuro, pero no hay que confundir el Estado español con el pueblo español. El pueblo español, con el que tenemos muchos lazos, al que queremos, y ha sufrido y sufre igual que nosotros el estrangulamiento de una oligarquía extractiva, centralizadora, retrógrada y comisionista de obras faraónicas... Y que nos está empobrecido a todos en progresión geométrica .

Pero nosotros tenemos una ventaja, nos une una lengua y una cultura propia permanentemente amenazadas. Y a la vez tenemos una sociedad civil envidiable, activa, potente, dinámica, que hará que un cambio de modelo social y político sea posible. Y puede ser también el revulsivo que necesitan nuestros hermanos españoles para activarse.
Los catalanes queremos diseñar nuestro futuro, queremos administrar nuestros recursos y queremos seguir siendo solidarios con los otros pueblos de España, pero de una manera mucho más eficaz.

Y tenemos prisa, mucha prisa, porque los más desfavorecidos están sufriendo como nunca .

La gente de mi generación vivimos la transición. Éramos jóvenes y tuvimos el privilegio de participar en la reconstrucción democrática del país, y hoy tenemos la posibilidad de ayudar a nuestra juventud a construir un nuevo Estado: un país más libre, más progresista, más solidario, y por tanto, más justo. Tenemos al alcance una posibilidad alentadora y esperanzadora. ¿Qué más queremos?

Como decía el poeta: ¡Todo está por hacer y no hay nada imposible!

Catalanes... ¡Adelante!
Viva Cataluña.



Juanjo Puigcorbé
Actor

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