jueves, abril 10, 2014

Del engaño a la hipocresia

Se cumplió la función de acuerdo al guión previsto. ¿O no?

El resultado sí, matemático, pero importa lo que no ha interesado a los grandes medios.



No importa si unos medios han querido ir todos estos años de progres. Los grandes medios, unidos por el capital. Ésta es la cruda y escueta realidad.

Por ejemplo, El País, el que era diario de referencia -si ahora todavía hay quien se lo crea, que recapacite, examine y contraste- destaca que "La Constitución frena la consulta". Una de las grandes mentiras. Durante el largo debate, sobre las siete horas ininterrumpidas, varios de los señores diputados indicaron y dejaron bien claro que no era un problema de la Constitución, que la consulta no vinculante podía acogerse a diversos artículos. Faltaba la voluntad política.

Por descontado que se trata de voluntad política. Política, económica e ideológica. Y ante esa voluntad se estrellaron uno tras otro todos los argumentos porque era hablar con una pared.

Más importante que esa "aplastante mayoría", que sí, que fueron 299 diputados, importan los 47 a favor porque en ellos encontramos casi toda la periferia de España -excluido el partido asturiano- y nos topamos, ¡vaya, qué cosas!, al grupo mixto Izquierda Plural. Pero, ¿no se cansan -todavía siguen, que no han aprendido nada después del rapapolvo por frivolizar con el tema- de llamar a los catalanes independentistas "nazis"? ¿Cómo puede ser que la Izquierda Plural de toda España dé su apoyo a la propuesta catalana de consulta?

Hubo dos discursos bien diferentes. El de esa periferia, el de Izquierda Plural, además de los representantes catalanes, ajustados al que tenía que ser el debate, argumentando, aportando razones, recriminando que se cambiara en una semana y media -¡una semana y media, señores!- un artículo de la sacrosanta e inexpugnable Constitución española, a la que podríamos llamar "el grillete español", por acuerdo de los dos partidos mayoritarios. Cambiaron en 2011 aquel famoso artículo, el 135, para anteponer el pago a los Bancos a los derechos del pueblo, por orden del gobierno alemán, escudándose en el BCE. Luego se quejarán de injerencias extranjeras. Del imperio de la hipocresía y del cinismo venimos sufriendo hace mucho tiempo este pueblo. Porque cuando se puede cambiar tan arbitrariamente un artículo, señores míos, ya se pueden cambiar todos. Se llama "sentar precedente".

Pero para la consulta catalana no hace falta cambiar ningún artículo. Si no te acoges al 122, hay otros que se citaron.

También se recriminó que en 36 años de supuesta democracia -lo de "supuesta" es un añadido mío, los señores diputados no llegaron a tanto, guardaron las formas- sólo se hubieran convocado 3 referendos, 3 consultas al pueblo: para aprobar la Constitución, el referéndum de entrada en la OTAN y el de la Carta Europea, de la que pasaron olímpicamente la mayoría de países pero que aquí, en España, se aprobó porque por más que se proteste en bares, mercados y plazas, se atiende a los dictados del gobierno como borreguitos, sin cuestionar y sin protestar a quien se debe. Lanzaron la pregunta: "¿tienen miedo a dejar que el pueblo hable?"...

Pero, ¿qué más da lo que dijeran? Ahí estaban los dos grandes partidos, los de los 299 diputados -incluyendo UPyD, por supuestísimo porque no deja de ser el mismo perro con distinto collar- en otro nivel de discurso, sobre todo de cara a las elecciones europeas como ya les retrajeron, y también de cara a dar esos titulares y esos artículos a los medios. No escucharon nada, no quisieron enterarse de nada, allí estaba por ejemplo Alfonso Alonso haciendo gala de una sordera atronadora. Argumentando con total convicción todos los tópicos que habían sido sobradamente desmontados, uno a uno, por los distintos diputados.

Incluida la intervención de Duran i Lleida, nuestro querido "botifler" (traidor), la contrapartida unionista del presidente Artur Mas. Allí estaba el hombre ajustándose y queriendo ajustar el debate a lo que era, el llegar a un acuerdo sobre la celebración de la consulta, consulta no vinculante, un mero trámite para saber de verdad qué pensamos el pueblo catalán, qué queremos, sin que nadie se erija en portavoz y hable en nuestro nombre sin habernos preguntado. Es quien más veces repitió eso de que no era un problema jurídico de la Constitución sino un problema político. Un problema de voluntad. Que quizás pudiera salir un NO mayoritario, como en Quebec.

Pero nada, ellos, PP, PSOE, UPyD, a piñón fijo, sordos, indiferentes, hablando por teléfono mientras intervenían los diputados "no interesantes" -Coscubiela de Izquierda Plural calló y le llamó la atención al presidente y la vicepresidenta, reclamando que, al menos, uno de los dos escuchase- y... comiendo. Sí, en repetidas ocasiones, hacia las 8 o 9 de la noche, pudimos ver al presidente y la vicepresidenta moviendo el bigote. Sólo faltó enfocar el bocata chorizo que debían de estar merendando. O los montaditos de caviar, que exquisitos ellos no serán pero se tratan a cuerpo de rey.

Porque, dejémonos de historias, el debate del pasado día 8 de abril fue una farsa y sólo faltó repartir palomitas y el consabido refresco de cola a los asistentes para amenizar la corrida, deslucida al no asistir la estrella que querían torear, el presidente Mas.

Por cierto, que tome nota todo el mundo de la advertencia del PNB, de la que tampoco se ha hablado demasiado. El representante del Partido Nacionalista Vasco ya avisó que detrás de los catalanes iban ellos, que ya se estaban preparando con tranquilidad.  ... ¿O será que yo vi un debate diferente al de los grandes medios de comunicación?


Del engaño a la hipocresía


















Resumen

El pasado 8 de abril se cumplió con un trámite. Era un intento, aunque ya se anticipara su inutilidad, de llegar a un acuerdo y hacer como en Quebec o en Escocia, claros ejemplos donde el argumento de ambos, Rajoy y Rubalcaba, que "no pueden decidir unos pocos lo que afecta a todos", se desmonta.

El proceso catalán, ya se puede observar en el escrito de Ortega y Gasset de 1921 insertado arriba, tiene un largo recorrido. Hoy, como en 1921, como siempre, parece que el ansia de libertad es una cosa nueva, se atribuye a unos dirigentes, a unos intereses económicos... Es la gran mentira de las clases dirigentes españolas. La lucha por la independencia, que a veces se ha intentado por vía de un federalismo imposible, es constante y no se detendrá hasta que se logre el objetivo anhelado.


Autor: Isabel Altet

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