viernes, junio 20, 2014

Los exportadores españoles y la negativa del gobierno Rajoy a reconocer Cataluña






El casi-monopolio informativo que rige en España, con su machacona repetición ad nauseum de la mantra que la Cataluña independiente vagará por los siglos de los siglos por el espacio sideral en todo tipo de medios no nos debe llegar a engaño: en España ya hay quien piensa en el día después. No porqué desee la independencia de Cataluña, ni tan siquiera porqué reconozca al pueblo catalán derecho alguno a determinar su futuro estatus, sino por simple pragmatismo. Al fin y al cabo, la vida continúa, y hay que pagar la hipoteca. Quizás algunos políticos puedan vivir de fantasías, y siempre hay algún romántico dispuesto a hacerse el héroe, pero los empresarios no pueden permitirse el lujo, y los trabajadores aun menos.

Por todo ello no nos debe extrañar que, sin discutirla públicamente, sino con la máxima discreción y hasta reticencia, se extienda gradualmente pero sin freno la percepción entre el sector exportador español que las amenazas de exclusión de Cataluña de la Unión Europea no tienen ni la más mínima credibilidad. Y no como resultado de ninguna argumentación jurídica, al fin y al cabo todos sabemos que los abogados viven precisamente de esto, de la capacidad de interpretar siempre las normas en dos (o más) sentidos, sino más bien por una simple mirada al mapa. La geografía no perdona, y todos somos conscientes de por donde pasa el grueso de las exportaciones terrestres españolas con destino a Europa. A qué se debe si no tanta obsesión con el Corredor Central? Precisamente a evitar esta “tiranía de la geografía”, que sin embargo a París parece no suponerle problema alguno. Tras la negativa francesa (tan obstinada como la insistencia española) a conectarse con España por Aragón, está claro que si realmente Cataluña fuese excluida de la UE quien lo pagaría, y muy caro, sería España. Se acabaría cruzar las autopistas catalanas alegremente, con la única molestia del peaje. A partir de ese momento se abriría la veda a controles de todo tipo, y peajes diferenciales. No valdría quejarse a Bruselas, puesto que el paraguas comunitario ya no protegería al exportador o camionero español.

Mientras tanto, alguien cree realmente que Francia le aplicaría dicha medicina a los camiones catalanes? Ha amenazado jamás París con bloquearlos? Verdad que no?

Queda por tanto claro que el reconocimiento español de la independencia catalana ha de ser inmediato e incondicional, y no porqué lo exija Cataluña, la UE, i la Comunidad Internacional (que lo harán), sino simplemente por interés propio. Por interés de la propia España y de los propios españoles. Y si queda algún político que, movido por un falso sentido del orgullo, persiste en su negativa, que se lo explique a la familia de un trabajador despedido porqué su empresa no puede servir a tiempo a sus clientes en Europa. Que le mire a los ojos y se lo explique. Que le diga que la idea trasnochada de que se puede mantener a un pueblo dentro de un estado a la fuerza está por encima de la salud y el bienestar de sus hijos. Que se lo diga a la cara, mirándole a los ojos. Si no se atreve, o no se le ocurre qué palabras emplear para convencerle, entonces que se limite a dejar fluir el río de la historia.



Alex Calvo es experto en seguridad y defensa en Asia






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