lunes, junio 16, 2014

Por una escuela en catalán

Una fiesta. Una fiesta familiar. La manifestación convocada por Òmnium Cultural en contra de la LOMCE es una fiesta. El tono de la reivindicación nacional catalana desde la Diada del 2012 tiene un tono insólito en este tipo de reivindicaciones. Es festivo, familiar, positivo. De hecho, el catalán es el único pueblo que sonrie en Europa. La posibilidad de recuperar la gestión de sus propios asuntos da una ilusión al pueblo catalán que ningún pueblo en Europa, inmersa en una profunda depresión, no puede ni soñar. Hoy la movilización reclama que ninguna ley estropee el modelo escolar catalán, amenazado por la eterna tendencia uniformizadora y asimilacionista castellana de los gobiernos españoles, desde hace tres siglos y sean del color que sean, y que tanto ha impulsado en los últimos años el crecimiento del independentismo.


Gente joven, familias con cochecitos y con niños mayores, maestros, incluso gente mayor con muletas vistiendo la camiseta verde reivindicativa. Chicas de las Baleares (esta es una lucha común en todo el territorio de eso que no existe e incluso algunos niegan pero que todo el mundo llama "Països Catalans") con pancartas de apoyo a Jaume Sastre y su huelga de hambre por una enseñanza en catalán decente en las Baleares, escuelas enteras. Incluso Matthew Tree manifestándose ("yo también tengo dos hijos y esto me afecta", me dice) . El equipo directivo de una pequeña escuela del Barrio de Sagrada Familia (Roig-Tesàlia, fundada por Josep Roig, maestro de la República que mantuvo viva la llama de la escuela catalana superando todas las dificultades imaginables) también se solidarizan con Jaume Sastre y lo inmortalizan en una fotografia. Jaume (@vagadefam) lo agradece retuiteando el twit correspondiente.


Gente de toda Catalunya, el Rosselló, les Iles Balears, El País Valencià, "colles de bastoners", de "grallers", de "timbalers", animan la marcha y refuerzan el tono festivo. Gente que habla en catalán, en español, gente de fuera de Catalunya, incluso de fuera de europa. Es un clamor para reclamar que ninguna ley imperialista y supremacista española pueda estropear un modelo escolar que se ha demostrado exitoso a lo largo de las décadas que lleva aplicándose en Catalunya. El único modelo escolar que permite asegurar que las ámplias capas de la sociedad catalana sin contacto con la lengua y la cultura del país puedan aprender y familiarizarse con la lengua del país, alejando la posibilidad de que por su desconocimiento se acaben convirtiendo en "ghettos" donde sólo la marginalidad y la conflictividad sean noticia, como podemos ver en Francia -por motivos diferentes, eso sí- con las "banlieues".


Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural lo dijo bien clari "Somos un país que hemos demostrado tener moral de resistencia ahora hemos de tener moral de victoria, la ley Wert no se ha de aplicar. La ley Wert es una amenaza real, una ofensiva en toda regla contra nuestra escuela". Que la manifestación reuna representantes de todo el arco político y social (Rocío Martinez Sempere (PSC), Josep Rull (CiU), Joana Ortega (Vicepresidenta del Govern), Irene Rigau (Consellera d'Educació), Carme Forcadell (ANC), el ex-president Jordi Pujol, David Fernàndez (CUP), Oriol Junqueras (ERC), Joan Mena y Dolors Camats (ICV-EUiA), actores como Joan Lluis Bozzo, Joel Joan, miembros del CATN como el politólogo Ferran Requejo, periodistas como Julià de Jodar, los máximos representantes de los sindicatos en Catalunya Josep Àlvarez y Joan Carles Gallego o el mencionado Matthew Tree dan una idea -una vez más- de la transversalidad del movimiento reivindicativo catalán, absolutamente imposible de comprender por la maquinaria burocrática y estatalista de la élite política y económica española. Los únicos que se automarginan son, como siempre, los representantes del supremacismo castellano/español: PP y Ciudadanos. Nada nuevo bajo el sol (¿o quizás nada nuevo Cara al Sol?)


Sabemos que la LOMCE tiene una finalidad. La misma que el Decreto de Nueva Planta de 1716. Pocas cosas han cambiado en 300 años. Lo dijo todavía más claro el ministro Wert en las Cortes españolas: "hemos de españolizar a los niños de Catalunya". Pero no lo conseguiran.


Àlex Furest

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