miércoles, octubre 01, 2014

Independencia catalana, la apuesta y el reto de Mas



De político moderado arropado por la burguesía regional, Artur Mas transformó sus ideales ante la ola separatista.

“Cabeza fría, corazón caliente,
puño firme y pies en el suelo”, su lema.
(Gustau Nacarino/Reuters)



Barcelona: Reflexivo y analítico, el presidente catalán Artur Mas pasó de sus moderados postulados nacionalistas a una apuesta por la independencia de Cataluña con la convocatoria de una controvertida consulta sobre su secesión de España, lo que generó un conflicto sin precedentes con Madrid.


Antaño partidario de un mayor autogobierno dentro de España, el creciente independentismo y el inmovilismo de Madrid empujaron a este economista de 58 años al frente de un proceso que el Ejecutivo español, de Mariano Rajoy, quiere impedir a toda costa.

Fue investido presidente en 2010, año en que el Tribunal Constitucional privó a Cataluña del estatus de “nación”, incluido en el Estatuto de Autonomía de 2006, y pocos esperaban entonces que este hombre elegante y cultivado virara en el rumbo de la región hacia la independencia.

Pero en septiembre de 2012, tras el rotundo “no” de Rajoy para mejorar la autonomía fiscal de esta rica región muy afectada por la crisis económica, Mas se sumó a la ola independentista que había quedado patente unos días antes con una multitudinaria manifestación en Barcelona.

“Entendí que había un pueblo movilizado por primera vez de manera clara y potente en la línea de querer hacer realidad el derecho a decidir y de ser un nuevo Estado de Europa”, confiesa en un libro de entrevistas con la filósofa Teresa Pous.

Mas convocó entonces elecciones prometiendo la convocatoria de un referendo, algo insólito en su coalición CiU, ligada al nacionalismo moderado de la burguesía catalana.

Ganó los comicios pero sin mayoría absoluta y tuvo que aliarse con los independentistas de izquierda de ERC, segunda fuerza de la región.

“Su independentismo no proviene de su entorno familiar y él no lo esconde. Pero en su día a día como político, su capacidad analítica le hizo palpar que sin un Estado, Cataluña se hacía cada vez más pequeña. No se trata de un capricho, es una decisión muy pensada y convencida”, explica Pous.

Criticado en sus inicios por los severos recortes que aplicó en el gasto público, este hombre de rotunda mandíbula, mirada determinada y pelo lacio y oscuro perfectamente peinado se ha convertido en el líder de la independencia, aunque rara vez pronuncie esa palabra.

Maestro de la oratoria y las metáforas, prefiere expresiones como “transición nacional” o “un nuevo Estado en Europa”. Hasta diciembre de 2013, no confesó públicamente que votaría por la secesión.

Esa indefinición suele generar desconfianza en sus aliados de ERC, recelosos de la tradición moderada de CiU, mientras en el resto de España lo acusan de rozar la sedición.

Aun así, mantuvo unida una peculiar mayoría parlamentaria, juntando desde democristianos a izquierdistas radicales, para convocar la consulta del nueve de noviembre.

Ahora el proceso corre el riesgo de quedar en punto muerto si Madrid impide su celebración. Ante esta situación, Mas podría convocar elecciones anticipadas, poniendo su liderazgo en la línea de fuego.

Descendiente de pequeños empresarios Mas, nacido el 31 de enero de 1956 en Barcelona, estudió en el Liceo francés y se diplomó en Economía. Además de catalán y español, se desenvuelve en francés e inglés, como le gusta demostrar en sus ruedas de prensa.

Casado con Helena Rakosnik, con quien tiene tres hijos, Mas no parecía destinado a la política. A diferencia de la mayoría de catalanistas de su época, no luchó contra la dictadura franquista (1939-1975) y no se alistó a CiU hasta 1987.

Desde el ayuntamiento de Barcelona saltó al gobierno regional bajo el ala de Jordi Pujol, presidente catalán entre 1980 y 2003, ahora caído en desgracia tras confesar que escondió una herencia en el extranjero durante décadas.

Tras ser nombrado su sucesor, Mas tuvo que esperar siete años para ser presidente: ganó las elecciones de 2003 y 2006, pero una alianza entre tres fuerzas progresistas lo relegó a la oposición.

Amante del mar, colocó en su despacho presidencial un timón que le regaló su padre con la inscripción: “Cabeza fría, corazón caliente, puño firme y pies en el suelo”.

Para su biógrafa, Pilar Rahola, “Artur Mas representa perfectamente la dualidad del ‘seny’ (sentido común) y la ‘rauxa’ (ímpetu)”, dos palabras catalanas que se utilizan para describir el carácter de esta región mediterránea.

Fuente: MILENIO (Mexico)
LA ALDEA: DANIEL BOSQUE

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